Los cambios suelen ir acompañados de nuevos retos, especialmente cuando se comienza un nuevo año. Los propósitos quizá no sean tan novedosos, pero cada mes de enero nos planteamos metas a conseguir durante los siguientes doce meses. Un foco que generalmente se dirige hacia la salud: hacer más ejercicio, alimentarse mejor, comer más verdura o bajar de peso.

Una buena alimentación, acompañada de ejercicio físico, mejora notablemente nuestro estado de salud, previniendo el desarrollo de enfermedades o ayudando al tratamiento de las mismas. Para conseguir una dieta equilibrada hay que prestar atención a todo el proceso: desde la compra del producto hasta su cocinado. 

Una cesta con color y sin etiquetas

“Somos conscientes de que cada uno tiene unas circunstancias personales diferentes y que cada vez nos llega más información sobre los productos y una dieta saludable. Por eso, es muy importante tomar consciencia y control de la lista de la compra, ya que es lo que va a conformar tu despensa y, por tanto, afectar positiva o negativamente sobre nuestra salud”, señala Elena Sánchez, especialista del Departamento de Endocrinología y Nutrición de la Clínica.  

En esa pausa antes de la compra es donde cobra importancia visualizar la cesta. Como indican las expertas, hay que priorizar los productos sin etiqueta, aquellos que no van empaquetados, como la fruta, la verdura, el pescado, la legumbre y la carne: alimentos que aportan una gama cromática que es proporcional al poder antioxidante que favorecerá un mejor envejecimiento y un menor riesgo de patología cardiovascular.  

La elección de los ingredientes es un primer paso fundamental, pero también lo es la manera en la que los cocinamos. Las técnicas culinarias empleadas no solo sacan el mejor partido de los productos, sino que hace que se consuman sin añadir calorías ni restar sabor. “Debemos acostumbrarnos al propio sabor de los productos, sin aditivos ni azúcares añadidos”, señala Teresa Pérez, nutricionista del Servicio de Dietas. 

Cocinar a la plancha, al vapor o en su estado natural, como las crudités, siempre es una elección más saludable que las frituras y rebozados. Apostar por los productos frescos y de temporada también ayudará a aportar todo el sabor a las recetas. Para ello, recuerdan las especialistas, la importancia de organizar la despensa optimizando el almacenado y la gestión del producto fresco, los congelados, las conservas, etc. 

Salmón marinado con semillas de lino

Para que empezar a movernos por los fogones sea más sencillo, Xandra Luque, chef de la Clínica en Madrid, ha compartido una de las recetas saludables que preparan diariamente en las cocinas para los pacientes hospitalizados.

Ingredientes

  • 500 ml de salsa Tamari natural
  • 500 ml de vino blanco
  • Cáscara de lima (1)
  • Zumo de naranja natural (2 naranjas)
  • Lomo de salmón fresco
  • 100 gr de semillas de lino
  • 2 ramas de tomillo fresco
  • 1 rama de romero
  • 1 trocito de jengibre

Elaboración

1. Cortar el lomo del salmón en supremas de 180 gr.

2. Con ayuda de unas pinzas para desespinar pescado, quitar las espinas centrales.

3. En una bandeja con profundidad, hacer una mezcla con el tamari, el zumo de naranja y el vino blanco. Mover con la varilla. Añadir la cáscara de lima y el jengibre.

4. Introducir los lomos de salmón en la mezcla líquida y dejar marinar 2 horas.

5. En una bandeja, echar las semillas de lino y la rama de tomillo desmigada junto con el romero.

6. Una vez que el salmón haya marinado, pasar la parte superior del lomo por la mezcla de lino y tomillo dejando los extremos libres.

7. Introducir los lomos de salmón en el horno a 190 grados / seco / 12 minutos.

8. Si se quisiera, se puede hacer una base de una crema ligera de verduras como si fuera salsa.

Texto:
María Domínguez

Este artículo ha sido publicado por la Clínica Universidad de Navarra en la revista Noticias.cun.