En la vanguardia de la investigación médica, la figura del cirujano del siglo XXI está experimentando un cambio trascendental. Lejos de la imagen de una profesión técnica e individualista, nos encontramos ante nuevos equipos multidisciplinares en los que la empatía y el liderazgo de los cirujanos son esenciales para avanzar en tratamientos cada vez más complejos. 

La Dra. María Rodríguez, codirectora del Servicio de Cirugía Torácica de la Clínica Universidad de Navarra, destaca la evolución del perfil de estos profesionales en la Cirugía Torácica hacia un enfoque más humano y colaborativo. “La clave está en el trabajo en equipo”, explica Rodríguez. 

“Es necesario ser capaz de colaborar en equipos interdisciplinares, incorporando los criterios y decisiones de especialistas diversos, siempre buscando el beneficio del paciente”
Dra. María Rodríguez

Codirectora del Servicio de Cirugía Torácica de la Clínica Universidad de Navarra

Esta transformación no se limita únicamente a la Cirugía Torácica, sino que se extiende al resto de especialidades quirúrgicas. “Hay que ser bueno en lo que cada uno haga, ya que hasta la cirugía más sencilla se puede complicar”. “La excelencia técnica para los cirujanos es también una exigencia moral; en la diferencia entre dos milímetros arriba o dos abajo, está el que una operación sea exitosa”, matiza. 

El Dr. Víctor Valentí, director médico de la Clínica Universidad de Navarra en Pamplona, codirector del Área de Obesidad y especialista en Cirugía General y Digestiva, comparte la importancia de estar en una formación continua. “La tecnología avanza, y nosotros como profesionales médicos debemos seguir ese ritmo”, afirma. 

En esta línea de innovación, la cirugía robótica se alza como una mejora significativa. “El futuro en este campo es la implantación casi total de la cirugía robótica en busca de procedimientos menos invasivos. Esto exige estar permanentemente actualizados y también abiertos al cambio y a los nuevos avances”. Menos invasiva y altamente efectiva en los tratamientos, esta técnica es un buen ejemplo de cómo la medicina y la tecnología convergen para impactar mínimamente en el paciente, garantizando un mayor éxito en la cura. 

“Nuestra razón de ser y de trabajar son los pacientes”

En esta nueva realidad, el factor humano se vuelve crucial. La empatía y la comunicación efectiva con los pacientes son tan relevantes como la excelencia técnica. “Nuestra razón de ser y de trabajar son los pacientes. Acuden porque tienen un problema, pero buscan también que los acompañen”, afirma la Dra. Rodríguez. “No solo somos y hacemos algo técnico, sino que somos personas que acompañamos en el sufrimiento y lo entendemos. Hay patologías en las que el tratamiento médico es limitado, pero el acompañamiento es clave”, coincide el Dr. Valentí. 

“Los profesionales sanitarios tienen que ser médicos humanistas, formados en otros campos además de la medicina, para saber dar respuesta a las situaciones médicas que enfrentan, que tienen también un alto carácter humano”
Dr. Víctor Valentí

Director médico de la Clínica Universidad de Navarra en Pamplona

El enfoque multidisciplinar es otro pilar fundamental en este cambio de paradigma. Equipos que integran a profesionales de diversas áreas que colaboran para tomar decisiones que mejoren la salud de los pacientes. Ambos cirujanos subrayan la importancia de la colaboración entre enfermeras, médicos y especialistas para optimizar los cuidados pre y postoperatorios, dando al paciente un apoyo integral. 

En este paradigma actual de cuidados, el cirujano del siglo XXI se convierte en un profesional humano, empático y con una alta capacitación técnica. Su rol ha evolucionado, a la par que la medicina y los diferentes tratamientos, ayudado por la colaboración interdisciplinar y la tecnología y convirtiendo la excelencia técnica no solo en una exigencia profesional, sino también en un imperativo moral. 

Texto:
Ana Terreros

Este artículo ha sido publicado por la Clínica Universidad de Navarra en la revista Noticias.cun.