La cirugía del cerebro es uno de los procedimientos quirúrgicos más complicados por su naturaleza y delicadeza. Las intervenciones más frecuentes están relacionadas con la extirpación de tumores, la reparación de hemorragias o la aparición de coágulos de sangre. También es habitual tratar abscesos o infecciones. Sin embargo, la frecuencia de este tipo de intervenciones no está reñida con los riesgos que conlleva. Entre los más destacados se encuentran problemas relacionados con el habla, la memoria o la movilidad, que incluso pueden provocar accidentes cerebrovasculares o un coma. 

El Dr. Bartolomé Bejarano, director del Departamento de Neurocirugía de la Clínica, explica los beneficios del Nico BrainPath, un sistema que permite acceder a las capas profundas de este órgano de manera mínimamente invasiva y con mayores condiciones de seguridad. 

¿Qué es el Nico BrainPath?
Es un sistema de retracción tubular. Esto quiere decir que permite introducir herramientas quirúrgicas para operar lesiones profundas del cerebro a través de cánulas. Sin este sistema sería necesario realizar una apertura más amplia del cráneo, con el riesgo que esto implica para este órgano. Lo más interesante, además, es que el acceso se realiza sin provocar ningún daño. 

“Cualquier operación del cerebro es complicada y conlleva riesgo, pero el BrainPath nos permite mejorar el pronóstico”
Dr. Bartolomé Bejarano

Director del Departamento de Neurocirugía de la Clínica Universidad de Navarra

¿La principal ventaja del sistema es, entonces, la seguridad?
Sí. El sistema nos permite realizar una cirugía mínimamente invasiva. Evidentemente, cualquier operación del cerebro es complicada y conlleva un riesgo por su propia anatomía. Pero con este tipo de intervención conseguimos nuestro objetivo a través de una mínima apertura en el cráneo. 

¿Qué otras ventajas tiene?
Destacaría, sobre todo, su versatilidad. Como digo, aporta el beneficio de una cirugía abierta, ya que permite controlar la lesión y disecarla; pero lo consigue desplazando cada uno de los fascículos del cerebro sin dañarlos. 

Entonces, ¿a qué riesgos se enfrenta un neurocirujano sin este sistema?
A muchos riesgos. Cuando operas esa parte del cerebro estás trabajando una zona que no se debe dañar porque dejarías al paciente sin memoria. Además, también es un área con venas importantes que llevan toda la sangre a la parte central del cerebro. Esa región controla la vigilia y la consciencia. Si esas venas se dañan, se produce una trombosis que desemboca en un coma, por lo que estamos hablando de una zona con una delicadeza enorme. 

Nico BrainPath
Avances en neurocirugía

¿Cómo es el procedimiento de esta cirugía?
El paciente es intervenido bajo anestesia general y con una fijación de su cabeza para poder hacer correctamente la navegación a través del cerebro. Una vez está colocado todo el instrumental, se selecciona el lugar por el que se va a acceder en función de la localización de la lesión. Después de abrir el cráneo unos tres centímetros, se utiliza un sistema de navegación para poder llegar a la zona que se quiere intervenir. A partir de ese momento, ya depende de cada tipo de intervención si se añade un sistema de trituración o de aspiración, pero siempre se realiza a través del espacio de cánulas que se han introducido.  

¿Cuáles son las dificultades asociadas al uso de este sistema?
Hay que acostumbrarse a trabajar en un espacio muy pequeño, de apenas 13 milímetros. Eso es lo que mide el diámetro de la cánula que se introduce en el cerebro. Obviamente, hay médicos que no han trabajado mucho en esas circunstancias, por lo que sería interesante que los especialistas más jóvenes empezaran a meterse en este campo.

¿Cómo es la recuperación después de esta intervención?
Evidentemente, el paciente tiene que ser vigilado y es habitual que esté unas horas en la Unidad de Cuidados Intensivos. Pero al tratarse de una cirugía que puede ser considerada mínimamente invasiva, la recuperación es mucho más rápida que con otro tipo de intervenciones similares que se realizarían con otros métodos. 

Texto:
Alfonso Muerza
Fotografía:
Manuel Castells
Infografía:
Mikel Rodríguez

Este artículo ha sido publicado por la Clínica Universidad de Navarra en la revista Noticias.cun.