Cómo estás viviendo el proceso de canonización de tus padres?
Creo que toda la familia lo estamos viviendo con mucha alegría y con mucha ilusión. Es muy impresionante que una cosa que empezó a los pocos años de morir mi padre, y luego también a los pocos años de morir mi madre, vaya adelante. Todo esto, al final, no sé lo que tardará; a lo mejor se alarga, por el motivo que sea, y son más de 100 años lo que nos falta. Pero el caso es que se ve que es un proceso que va dando sus pasos. 

En breve se va a hacer el traslado de tus padres a la Clínica, ¿qué significa para ti que vayan a estar enterrados aquí? 
Es algo que no nos esperábamos, son cosas que no le pasan a casi nadie. A lo mejor hay familias que van mucho al cementerio, a rezar o a visitar a las personas difuntas, pero pensar en ir a visitar a una persona que no es de tu familia… Te hace sentir una cercanía de la gente que es impresionante.

Para mi padre la Clínica era su casa, así que creo que este es su sitio. Y también supone cercanía para la gente que tiene diagnósticos difíciles, situaciones complicadas… Porque pueden tener a alguien que entiende las enfermedades y al que le pueden pedir. 

A lo mejor en otros hospitales ponen a una eminencia, que es Premio Nobel, una estatua en la puerta, y está muy bien, ¿no? Pero aquí está muy bien también que sea una persona de los primeros años, que recoge el espíritu de esos comienzos; aunque no era el único. Todos los recuerdos que tengo, de cuando empiezas a darte cuenta de las cosas, son de que mi padre trabajaba mucho, pero nunca trabajaba solo.

Laurita y D. Eduardo

El Dr. Ortiz de Landázuri visitando a una paciente ingresada en la Clínica el 20 de diciembre de 1977.

Eduardo junto a Álvaro D’Ors y a san Josemaría el 30 de abril de 1968 en una visita a la Universidad de Navarra.

Laurita y Eduardo, en su casa de Pamplona, junto al beato D. Álvaro del Portillo. 24 de enero de 1985.

D. Eduardo acompañando a su hija Laura el día de su boda en la capilla del Museo de Navarra el 17 de junio de 1968.

Foto familiar de Laurita y D. Eduardo con cuatro de sus siete hijos. Eduardito, en brazos de madre, Carlos, en brazos de su padre, Laura y Manolo.

D. Eduardo con uno de sus nietos en brazos.

Tu padre se dedicaba plenamente a su trabajo. ¿No tuvisteis nunca la sensación de estar en un segundo plano?
Mi padre no era un soñador, pero sí muy optimista y transmitía su entusiasmo. Cuando llegaba a casa, lanzaba una forma de saludar, un: “¡ole, ole!”; que ya se ha quedado entre nosotros. No era simplemente un “aquí estoy, he venido”, sino que te llamaba. Entonces, todos salíamos y él te daba un abrazo. Era muy comunicativo. Eso es un don. Estaba poco tiempo, pero el que estaba, estaba con nosotros de verdad. 

¿Crees que tus padres hubieran sido de otra manera si no se hubieran conocido?
Pues sí, claro. Aunque mi padre ya era así antes de casarse. Mi madre eso me lo contó alguna vez, que ella ya sabía con quién se casaba: un joven que estaba totalmente volcado en la medicina, muy trabajador. Lo que ella hizo fue que todo eso fuera compatible con una vida de familia normal porque, aunque no viniera mucho y tuviéramos que hacer cosas un poco extrañas para estar más tiempo juntos, realmente tenía una vida de familia muy muy intensa. Mi madre se lo facilitaba mucho porque lo aceptó totalmente, y eso es muy importante. Ella asumió el papel de quererle, pero de esa manera.

Hay una anécdota muy bonita que contaba mi madre. Mi padre fue una vez a Zumárraga a visitarla, antes de casarse. Estuvo unos días y luego se fue a Fuenterrabía a ver a otros familiares. Desde allí le escribió una postal donde estaba marcada la casa de sus familiares y solo le ponía: te quiero muchísimo. Eso fue suficiente para que supiera que, aunque era una persona volcada en su trabajo, ella siempre iba a estar presente.

Y lo mismo pasó una vez que se fueron juntos a un congreso. Había una cena de despedida y les tocó uno enfrente de otro. Mi madre tenía al lado a un señor y mi padre a una señora. La típica situación incómoda porque no conoces a nadie, pero estás ahí dos horas. Y entonces, mi padre se agachó y le pasó un papelito por debajo de la mesa. Era una servilleta de papel en la que ponía: “Laurita, te quiero muchísimo”. Como diciendo: “es una pena que no nos hayan puesto juntos”. Mi madre guardó ese papel toda su vida. 

Si ellos estuvieran ahora aquí, ¿qué crees que pensarían de todo lo que está sucediendo? 
La verdad es que no sé qué pensarían, pero imagino que les haría mucha ilusión, porque han sido otros los que han tenido la iniciativa. Por lo tanto, ellos lo que pueden hacer es disfrutar y decir: “bueno, es una oportunidad de, si estamos en el Cielo, pues aquí en activo, no se puede dormir uno en los laureles. Nos van a dar trabajo y, además, juntos”.

bombilla

Dos vidas y un matrimonio

  • 1910 Eduardo nace el 31 de octubre en Segovia.
  • 1912 Laura nace el 3 de noviembre en Zumárraga (Gipuzkoa).
  • 1933 Eduardo se licenció en Medicina en la Universidad Central de Madrid.
  • 1935 Laura se licenció en Farmacia en la Universidad Central de Madrid.
  • 1940 Eduardo se incorporó al Hospital Clínica de Madrid, para trabajar con el Dr. Jiménez Díaz.
  • 1941 Laura y Eduardo contraen matrimonio el 17 de junio en el Santuario viejo de la Virgen de Arantzazu (Oñate).
  • 1944 Eduardo obtiene el Doctorado.
  • 1946 Obtiene la Cátedra de Patología General. Ese año se trasladó a la Universidad de Granada.
  • 1952 Eduardo pidió la admisión en el Opus Dei el 1 de junio.
  • 1953 Laura pidió la admisión en el Opus Dei el 8 de enero.
  • 1958 A Eduardo le proponen incorporarse al proyecto de la Universidad de Navarra. Laura se traslada con Eduardo y toda la familia a Pamplona.
  • 1983 Eduardo deja la docencia, a los 73 años de edad. Poco después le diagnosticaron cáncer.
  • 1985 Eduardo falleció el 20 de mayo.
  • 1998 Inician el proceso de la causa de canonización de Eduardo.
  • 2000 Laura falleció el 11 de octubre.
  • 2013 Inician el proceso de la causa de canonización de Laura.
  • 2024 Traslado de los restos de Laura y Eduardo al oratorio de la Sagrada Familia en la Clínica Universidad de Navarra.

Texto:
María Marcos Graziati
Fotografía:
Manuel Castells

Este artículo ha sido publicado por la Clínica Universidad de Navarra en la revista Noticias.cun.