Belén disfrutaba de una vida muy tranquila en compañía de su marido Imanol y de sus hijos Nahiara y Oier. Llevaba dos décadas trabajando en la Clínica Universidad de Navarra donde, después de pasar por diversas áreas, ejercía como subdirectora del Servicio de Admisión. Los fines de semana aprovechaba para salir de Pamplona con su familia y visitar a su madre en su localidad natal, Beunza, un pequeño pueblo que no llega al centenar de habitantes situado en el valle de Atez, al norte de Navarra. 

Justo a las puertas de una revisión ginecológica rutinaria, Belén se detectó un bulto en el pecho que, después de las pruebas pertinentes, se convirtió en una noticia que nadie quiere recibir: tenía cáncer de mama. “Una noticia así te cambia la vida por completo”, asegura prácticamente un año después de recibir el anuncio.

El pronóstico de Belén es bueno al encarar la recta final del tratamiento. Durante los últimos meses, su camino ha estado marcado por la fortaleza y por las ganas de salir adelante. Por ella y por su familia. 

Belén junto al Dr. Luis Pina, especialista en Radiodiagnóstico.

¿Cómo te enteraste de que tenías cáncer?
Todos los años me hago una revisión ginecológica. En la última revisión me salió un nódulo en la mama que yo me había detectado unos días antes. Se lo comenté al Dr. Luis Pina, del Servicio de Radiología, y al poco tiempo tenía el diagnóstico. Me comentó que había células malignas. A partir de ahí, fue increíble la rapidez y la atención médica, porque a los pocos días ya tenía todas las pruebas planificadas y empecé muy pronto el tratamiento.

“Me he sentido acompañada en todo momento. Sabes que estás en manos del mejor equipo posible y con las mejores tecnologías”
Belén Sarasíbar

Paciente con cáncer de mama

Supongo que los últimos meses habrán sido difíciles…
Lo más duro fue, por un lado, el tema familiar. Mi marido fue el primero que se enteró y luego fue muy difícil contárselo a mis hijos y a mi madre. Afortunadamente, he tolerado bastante bien la quimioterapia. Es cierto que tienes que estar preparado psicológicamente porque, a todo el aspecto físico, se le añade la preocupación constante, pero he llevado estos meses con fortaleza.

¿Cómo te encuentras ahora?
Me encuentro bien. Una vez terminadas las ocho sesiones iniciales de quimioterapia intravenosa, el tumor ya había desaparecido. Los doctores encontraron el tumor principal, lo extirparon y eso me ha dado, evidentemente, una tranquilidad añadida, porque al principio no lo encontraban. He recibido también nueve sesiones de radioterapia y mi pronóstico es muy bueno. 

¿Qué consejo le darías a alguien que se encuentre en una situación como la tuya?
Quizá, los que me dieron a mí. Me recomendaron realizar, en la medida de lo posible, ejercicio físico. Me comentaron que sobre todo era importante salir a andar todos los días. Tomé ese consejo al pie de la letra e incluso cuando me tocaba recibir una sesión de quimioterapia, andaba como mínimo cuarenta minutos. También es importante descansar bien. Yo necesitaba acostarme un rato después de comer. Creo que es importante conocerse a uno mismo y darse tiempo.

Belén junto a parte del equipo de profesionales implicado en su tratamiento.

Así que podríamos decir que la actitud es muy importante, ¿verdad?
Es importantísimo ser positiva y pensar que te vas a curar. Interiorizar que tienes que ir a por todas y que lo tienes en tus manos. Luego también sabes que estás en manos del mejor equipo posible, con las mejores tecnologías y que te han dado un diagnóstico que dice que puedes salir adelante. A partir de ahí, hay que insistir en no rendirse y salir a por ello.

También hablas de la importancia de la detección a tiempo.
Creo que es un mensaje que hay que enviar y que es muy importante: yo estaba bien, pero es muy necesario palparse para acudir a un especialista que te valore si te detectas algo. También tuve la suerte de que me coincidiera con mi revisión anual. Si yo me hubiera callado y no hubiera dicho que sentía un bulto, quizá la mamografía no me habría detectado el tumor y el pronóstico habría sido peor. 

¿Qué destacarías de la atención que has recibido como paciente de la Clínica después de tantos años como trabajadora?
Ha sido impresionante. Me he sentido muy acompañada por los especialistas que han intervenido en mi tratamiento. Estoy muy agradecida al Dr. José Manuel Aramendía, a la Dra. Begoña Olartecoechea, al Dr. Luis Pina y a la Dra. Leire Arbea. Además, desde el primer momento, recibí el apoyo de todos los compañeros. Al haber trabajado en diferentes áreas, conozco a mucha gente y era prácticamente imposible responder a todos los mensajes. 

Belén con Aridane, jugador de Osasuna.

Muchas personas conocen tu historia por haber sido la imagen de la Clínica con motivo de la final de Copa del Rey de Osasuna. ¿Cuál es tu relación con el club rojillo?
Es una relación muy bonita que fue especialmente intensa durante la pandemia, ya que tenía que organizarles continuamente pruebas. Podía estar un fin de semana descansando y tenía que coger el ordenador para agendarlas. También he trabajado con ellos en la preparación de los reconocimientos médicos. Cuando les comenté que me iba a ausentar un tiempo de mi puesto de trabajo, me enviaron una camiseta de Aridane firmada por todos los jugadores. Y ahora que ha coincidido la recta final del tratamiento con la final de la Copa de Rey, también ha sido muy bonito todo lo que hemos vivido. Estoy muy agradecida.

Imagen de una campaña muy especial

Belén Sarasíbar se convirtió en la imagen con la que la Clínica Universidad de Navarra alentó al Club Atlético Osasuna en su disputa de la Final de la Copa del Rey en Sevilla. El lema “Aquí no se rinde nadie” sirvió para ejemplificar los valores que comparten las dos instituciones navarras. La fotografía de Belén con sus hijos, Nahiara y Oier, fue publicada en los principales medios de la comunidad foral. Además, unos días después de que se jugara el partido, Belén acudió con su familia a las instalaciones deportivas de Tajonar, donde Aridane le regaló una de las camisetas con las que el equipo rojillo disputó la final.

Texto:
Alfonso Muerza
Fotografía:
Manuel Castells

Este artículo ha sido publicado por la Clínica Universidad de Navarra en la revista Noticias.cun.