La población mundial ha superado los ocho mil millones de personas… Y nosotros hemos atendido a cerca de un millón de ellas. Visto así, a lo grande, es realmente asombroso. Desde su fundación en 1962, la Clínica ha crecido sin pausa gracias al esfuerzo y dedicación de muchas vocaciones que se han entregado por completo a cada una de esas historias.

La vida es narrativa. Tiene un principio, un protagonista, unos personajes secundarios, varias tramas entretejidas, una misión y un final que da sentido al camino. Participar de la historia de otra persona es un regalo, pero incidir en esa historia buscando mejorarla, curarla, es un gran sentido del camino personal. 

Muchos personajes protagonistas de la literatura y del cine nos han demostrado que, a pesar de tener unos orígenes sencillos, pueden lograr imponer el bien y la justicia sobre el mal. Pero no debemos olvidar al personaje secundario que los acompaña, leal y comprometido con la causa, sin el que muchos no habrían llegado hasta el final. Esta es la figura llamada ‘escudero’ por el papel de Sancho Panza en la historia de Don Quijote.

En la Clínica tenemos una aspiración aparentemente compleja y difícil de conseguir: mejorar la salud de millones de personas. Y soñamos con llegar a ser esos personajes secundarios de muchas historias, todas con un final feliz.