La innovación y la tecnología son dos aspectos clave para el desarrollo de la medicina y una apuesta clara en la Clínica para ofrecer los mejores tratamientos disponibles. Pero, para que los pacientes puedan realmente beneficiarse de ellos, se requiere una planificación y mantenimiento exhaustivos para que los equipos estén en condiciones óptimas. Una labor que une a Pepe Mateo y a Teresa Cuenca en su objetivo de mejorar el cuidado y seguridad en el manejo de los pacientes.

 

T.C. Nos ha tocado trabajar juntos, especialmente en Protección Radiológica; pero, exactamente, ¿a qué os dedicáis en mantenimiento?

P.M. El Servicio de Mantenimiento y Obras engloba el mantenimiento general de las instalaciones; la Unidad de Obras, que se encarga de reformas, traslados, cambios de emplazamiento, etc.; el Área de Seguridad, con la que hacemos el control de accesos o el visionado de cámaras; y la electromedicina, donde damos servicio en la adquisición de nuevo equipamiento, además del mantenimiento, soporte y explotación de los equipos electromédicos.

 

T.C. Para englobar tantas áreas, ¿en qué te has formado?

P.M. Soy licenciado en Ciencias Geológicas, aunque tengo también formación de ingeniería de minas. Pero toda mi trayectoria profesional ha sido en el mundo de la construcción y el mantenimiento. Llevar la parte de electromedicina fue a consecuencia del trabajo transversal con este servicio de la Clínica.

 

T.C. Y en concreto, ¿cuál es tu labor en todo ello?

P.M. Mi función es saber lo que ha pasado por casi todas las áreas. En el día a día, normalmente, lo solemos programar todo, pero es una clínica tan grande, de 75.000 m2 con diferentes servicios médicos, que tiene multitud de avisos e incidencias sobre los que actuar con carácter urgente.

 

T.C. Con tantos fuegos que apagar, no tiene que ser nada rutinario…

P.M. Tengo más o menos una ruta preestablecida en función de las zonas que, o bien están en obras, o bien requieren un mantenimiento preventivo visual porque son más susceptibles de dar problemas. También tenemos un sistema de gestión al que le echamos un vistazo a primera hora por si surge algo. Trazamos un plan semanal, aunque siempre tenemos que dar prioridad a los avisos urgentes, especialmente cuando hay pacientes en juego o requiere una parada de actividad.

 

T.C. ¿Cuál crees que ha sido el mayor reto que has tenido que afrontar?

P.M. El mayor reto, probablemente, ha sido la puesta en marcha de la Clínica en Madrid. Por la envergadura que tenía el proyecto puede que sea el más importante, pero también hemos tenido otros más pequeños. Una vez hubo un pequeño incendio en una habitación de la planta 4ª e imagínate lo que es un incendio con una evacuación, que no era ningún simulacro, sino una cosa real donde tenías que utilizar todo aquello que te van enseñando, pero que normalmente no utilizas. Recuerdo también una inundación en quirófano, una fuga de agua a las 3 de la mañana donde había un trasplante de corazón.

 

T.C. ¿A las 3 a.m.? Al final sois un poco como los médicos, siempre tiene que estar alguien de guardia.

P.M. Sí, nosotros para estas situaciones tenemos planes de emergencia o backups de todos los sistemas por si no funciona algo. Ahora mismo estamos tres personas. Y, claro, uno de nosotros siempre está disponible y a una distancia prudencial para poder llegar cuanto antes.

 

T.C. Una cosa que me llamaba mucho la atención cuando vine es que no da la sensación de que estés en un hospital.

P.M. Lo que intentamos es que, tanto el paciente y sus familiares como el profesional, se encuentren dentro de un ambiente confortable. Tratamos de humanizar las salas de tratamiento, las resonancias, la zona de oncología pediátrica… para que el paciente se encuentre como en su casa. Intentamos ser muy cuidadosos, que el profesional o el paciente no noten la presencia de mantenimiento.

Teresa le muestra a Pepe cómo hacen las verificaciones de los tratamientos en la sala de radioterapia.

Pepe le explica a Teresa cómo funcionan los cuadros eléctricos de la Clínica.

P.M. Y en tú caso, ¿en qué consiste tu departamento?

T.C. Yo soy residente, hice física y estoy en el Servicio de Radiofísica y Protección Radiológica. Al igual que vosotros, es un servicio transversal y que principalmente se dedica a la imagen, a la protección radiológica y a la radioterapia. En la Clínica, conforme está estructurado, hay físicos que se dedican exclusivamente a radioterapia y otros a la imagen y la protección radiológica. Yo, como residente, me formo en todas las áreas. Así, cuando acabe la formación y me dedique sólo a una de ellas, tener la visión de la otra me va a ayudar, porque todo lo que haya aprendido en nuclear me va a ayudar de cara a un tratamiento en radioterapia, y al revés.

 

P.M. ¿Cuál es el papel del físico en la radioterapia?

T.C. Si viene un paciente nuevo al que se le hace un TAC, yo, como físico, superviso que esa imagen de simulación está lo mejor hecha posible para que luego se pueda tratar y sea reproducible. A mí me llegan las imágenes de ese TAC junto con todas aquellas pruebas complementarias necesarias —una resonancia, un PET…— y con todo esto se planifica el tratamiento de radioterapia. Una vez planificado, y antes de que el paciente pase a tratarse, verificaremos la idoneidad del mismo en el acelerador.

 

P.M. Y, para ello, he visto alguna vez que tenéis unos aparatos específicos.

T.C. Así es. Para verificar que ese tratamiento se le puede dar al paciente utilizamos un maniquí. Es una matriz de detectores con la que vamos a reproducir, tal cual, el tratamiento que se le daría al paciente. Y de esta forma podemos comprobar que lo que se ha planificado es adecuado. Y, además, también hacemos un control de calidad de los aceleradores para garantizar un correcto funcionamiento de los mismos.

 

P.M. Y tú, habiendo rotado en otros centros, ¿has notado diferencia, por ejemplo, en este trabajo multidisciplinar o transversal?

T.C. De hecho, os quería felicitar, porque cuando iba a rotar a otros centros esta sinergia no es tan clara. El hecho de que se te estropee algo y al minuto tengas a una persona de mantenimiento es una cosa muy excepcional y muy de agradecer. Es algo alucinante. Y hay muchos controles que se hacen de los que a lo mejor no somos conscientes.

Texto:
María Domínguez y María Marcos
Fotografía:
Manuel Castells

Este artículo ha sido publicado por la Clínica Universidad de Navarra en la revista Noticias.cun.