Los enfermeros suponemos la mayor fuerza laboral de los profesionales de la salud. Además, se ha demostrado ampliamente que tanto el ratio enfermero-paciente como una cualificación adecuada de los enfermeros aumenta la seguridad y satisfacción de los pacientes y disminuye la morbi-mortalidad, días de estancia, número de reingresos hospitalarios y las posibles complicaciones. Disminuimos, por tanto, los costes sanitarios.

Sin embargo, a pesar de estos datos y de ser una de las profesiones en las que la sociedad más confía, el prestigio social de la enfermería es menor que otras profesiones de Ciencias de la Salud. 

Esto se debe, en gran medida, a los estereotipos que perpetúan los medios de comunicación, pues influye en el concepto social sobre la actividad enfermera. Reflejan una profesión femenina, poco cualificada, sin autonomía, vocacional y sacrificada, que debe anteponer la salud de los demás a la suya propia. Prevalece, en la sociedad, una concepción de enfermera mujer, que ayuda a personas enfermas y hospitalizadas, realizando técnicas como administrar medicación siempre bajo las órdenes del médico. La sociedad desconoce, por tanto, nuestras competencias actuales, como la promoción de la salud, la actividad docente, gestora y, principalmente, la actividad investigadora.

El bajo reconocimiento de la enfermería produce una menor elección de la Enfermería como profesión, o que se destinen menos recursos a estos profesionales. Sobre los propios enfermeros, provoca una baja autoestima profesional, estrés e insatisfacción laboral, lo que conlleva a un mayor abandono de la profesión. Además, en algunos casos, nuestra práctica profesional no se corresponde con las competencias que hemos adquirido en los últimos años: en realidad trabajamos como si fuéramos ATS, porque nuestro puesto laboral continúa estructurado como si todavía fuésemos ATS. Igualmente, las decisiones sobre políticas sanitarias, legislación, financiación, etc. están influenciadas por lo que los políticos esperan de los enfermeros. 

Igualmente, es necesario que los enfermeros visibilicemos la Enfermería como una disciplina científica, en la que trabajan tanto enfermeros hombres como mujeres, y divulguemos en mayor medida las áreas menos conocidas: investigación, docencia y gestión-liderazgo. Las redes sociales son una herramienta que puede ser muy ventajosa en este aspecto, puesto que el 85% de los españoles se encuentran en ellas, incluyendo a políticos, gestores y profesionales de la comunicación. Sin embargo, también se puede producir el efecto contrario si hacemos una difusión errónea, como los vídeos de TikTok donde se ven a enfermeros bailando con el uniforme laboral, en una actitud muy poco profesional. Por tanto, es imperativo formar desde el Grado en un correcto uso de las redes sociales para fomentar una correcta divulgación de la imagen social enfermera.