La Comisión de Docencia de la Clínica es el órgano encargado de coordinar, promover y facilitar la formación de los residentes, así como de fomentar la realización de sus trabajos de investigación, tesis doctorales y de su participación en cursos de formación y congresos de la especialidad. Actualmente, en la Clínica, desarrollan sus programas formativos 168 residentes bajo la supervisión directa de sus tutores y de la Comisión de Docencia.

Para su presidente, el Dr. Nicolás García González, la irrupción inesperada de una necesidad asistencial de gran magnitud, como ha sido la pandemia por COVID-19, “ha supuesto, además del drama humano, un gran esfuerzo de adaptación a las necesidades específicas de la pandemia”. A la vez, reconoce que la crisis se ha convertido, también, “en un escenario real de adquisición de muchas competencias de gran utilidad para la vida profesional”. Considera de justicia agradecer, en este sentido, “el esfuerzo realizado por los residentes en los días más duros de la crisis sanitaria, por su disponibilidad, generosidad y energía propia de la juventud con la que han afrontado la atención de los pacientes COVID”.

Recientemente ha sido el proceso de asignación de plazas de residentes ¿Qué valor diferencial ofrece la Clínica para la formación de la especialidad?
Los residentes eligen la Clínica por la importancia que nuestro modelo concede a la formación, a la investigación e innovación tecnológica. Además, es un entorno que fomenta la inquietud por saber, gracias al apoyo de la universidad, los residentes tienen la posibilidad de realizar su tesis doctoral.

También el hecho de formarse junto a profesionales de reconocido prestigio internacional en un hospital que está considerado como uno de los mejores del mundo. Todo ello añade un valor diferencial a su currículo. De hecho, este año hemos recibido  más de 600 solicitudes. Actualmente sólo tenemos capacidad para un 7,5% de los candidatos. Cuando se marchan, los nuevos especialistas dicen que llevarán con ellos la Clínica allá a donde vayan.

“Es de justicia agradecer el esfuerzo realizado por los residentes en los días más duros de la crisis sanitaria”.

¿Cuáles son los retos de la Clínica para reforzar el modelo docente?
Estamos en una coyuntura excepcional. Conforta ver el esfuerzo que están haciendo todos los profesionales de la Clínica de un modo sostenido durante un largo periodo de tiempo. Esta situación nos ha servido para hacer una reflexión crítica sobre procesos internos que tenemos que modificar y mejorar.

En los Departamentos se está trabajando para reorganizar los planes individuales de formación de modo que la pandemia no suponga ninguna merma en el proceso formativo de los residentes. En este sentido, tanto los directores de los departamentos como los tutores y los miembros de la Comisión de Docencia estamos comprometidos en conseguir que esta crisis se convierta en una oportunidad para potenciar la relación entre los residentes y sus tutores, para que juntos encontremos soluciones ante las posibles dificultades experimentadas en su recorrido formativo. Y lo haremos como hacemos siempre las cosas: escuchándonos y esforzándonos juntos.

¿Qué balance realiza de su gestión?
Está siendo una experiencia muy estimulante. Yo ya había participado en tareas docentes, primero como tutor de residentes y posteriormente como vocal de esta Comisión, pero retomar una labor tan importante como es la formación de los especialistas en Ciencias de la Salud de la Clínica supone un reto formidable.

Estamos trabajando en desarrollar todas las capacidades de cada uno de los residentes, tanto en asistencia como en docencia o investigación. Para ello estamos intentando mejorar algunas de nuestras capacidades docentes, utilizando el Centro de Simulación de la Facultad de Medicina; realizando pruebas de evaluación formativa objetivas, como la ECOE; o estimulando las rotaciones específicas en centros nacionales o internacionales. Cada año se intentan organizar actividades formativas para los tutores de residentes, dirigidas a mejorar su formación. El último tuvo como objetivo aumentar los conocimientos sobre evaluación objetiva, encuadrándolos en las llamadas actividades profesionales fiables.

“La Clínica es un centro extraordinario para hacer la especialidad. De hecho, este año hemos recibido más de 600 solicitudes”.

¿Qué perfil tiene el residente actual? 
Tenemos residentes muy bien formados, que han destacado en su actividad como estudiantes, con muy buena formación en idiomas y nuevas tecnologías, lo que les permite acceder de una manera muy natural a la información. En general, tienen miras más altas desde el punto de vista profesional, y eso nos exige aún más ayudarles para desarrollarse al máximo.

En un mundo cada vez más globalizado, ¿cómo está evolucionando la movilidad de residentes entre centros y países? 
La movilidad en el caso de los residentes está limitada por las obligaciones derivadas de su plan de formación específico, pero dentro de ese margen siempre se busca ampliar sus horizontes formativos con rotaciones externas.

Desde 2017 se han celebrado cuatro ediciones de las Jornadas de Investigación para Residentes. ¿Qué balance realiza? 
El balance es muy positivo, ya que a pesar de ser las primeras ediciones han concitado mucha expectación y se han recibido muchos trabajos. En el futuro esperamos que, poco a poco, la jornada se consolide como una herramienta que ayude a estimular la vocación investigadora de nuestros residentes.

Trayectoria profesional

  • Presidente de la Comisión de Docencia
  • Licenciado en Medicina (1986) y Doctor (1992) por la Universidad de Navarra.
  • Especialista en Medicina Interna.
  • Colaborador clínico del departamento de Medicina Interna entre 1993 y 1999.
  • Consultor del departamento desde el año 2000.
  • Adjunto a la Dirección Médica (2002).
  • Subdirector de la Clínica (2003-2008).
  • Director Médico (2008-2013).

Texto:
Enrique Cabrera
Fotografía:
Manuel Castells

Este artículo ha sido publicado por la Clínica Universidad de Navarra en la revista Noticias.cun.