No poder dar la mano, dificultades al escribir o al emplear utensilios de trabajo son algunas de las tareas cotidianas que se ven afectadas en casi el 3% de población que en España sufre hiperhidrosis. Un aumento del sudor en determinadas zonas del cuerpo, especialmente las manos, pies o rostro, debido a una hiperactividad de las glándulas sudoríparas. El problema, como indica la Dra. María Rodríguez, se incrementa cuando este sudor limita o incapacita laboral o socialmente a los pacientes, “ya que puede llegar a empapar la ropa o utensilios de trabajo, como una bandeja o un folio, e, incluso, gotear y mojar el suelo”. 

“Este sudor excesivo se produce ante situaciones que comportan tensión emocional o estrés, como puede ser hablar en público, temor a ser observado, miedo a una situación o el propio rubor. También puede ser provocado por el calor o como efecto secundario de algún fármaco”, explica la Dra. Rodríguez, cirujana torácica de la Clínica.

“La simpatectomía bilateral torácica es una técnica mínimamente invasiva con la que, mediante pequeñas incisiones, accedemos a la cadena simpática para interrumpir los impulsos nerviosos consiguiendo controlar la sudoración de las zonas implicadas”
Dr. Miguel Mesa

Cirujano torácico de la Clínica

Además de las limitaciones propias del exceso de sudor, existen otros síntomas como el mal olor, maceración (ablandamiento y descomposición de la piel como resultado de la exposición prolongada a la humedad), sobreinfección cutánea por bacterias, dermatitis en las palmas de las manos y manos frías. 

“Muchas personas sienten vergüenza y lo intentan disimular ocultando los síntomas, pero existen tratamientos que disminuyen e, incluso, eliminan por completo este problema”, añade. 

LA HIPERHIDROSIS
EN QUÉ CONSISTE

Más del 80% de satisfacción

El tratamiento más efectivo es la cirugía, que cuenta con un grado de satisfacción de un 80-85% de los casos. Durante la intervención se interrumpe la cadena simpática, el sistema nervioso situado en la pared torácica encargado de regular la sudoración. 

“La simpatectomía bilateral torácica es una técnica mínimamente invasiva con la que, mediante pequeñas incisiones, accedemos a la cadena simpática para interrumpir los impulsos nerviosos consiguiendo controlar la sudoración de las zonas implicadas”, detalla el Dr. Miguel Mesa, cirujano torácico de la Clínica. 

Una técnica que, gracias a un estudio valorativo previo, se realiza de forma personalizada, ya que los impulsos son interrumpidos a diferentes alturas de la cadena simpática en función de las zonas del cuerpo que más preocupen a cada paciente. Además, esta mínima invasión permite que la intervención pueda realizarse de forma ambulatoria, de tal manera que el paciente ingrese el mismo día de la cirugía y, tras los primeros controles, puede marcharse a su domicilio.

Cirugía mínimamente invasiva para tratar la hiperhidrosis

La interrupción de los impulsos nerviosos frena la sudoración excesiva lo que ofrece al paciente una notable mejoría en su calidad de vida. Tras ella, pueden retomar sus actividades laborales y cotidianas de forma normal. Sin embargo, en ocasiones es posible que la sudoración vuelva a aparecer puntualmente o que se desarrolle hipersudoración compensatoria, es decir, que en vez de sudar las manos, se comience a sudar de forma más llamativa en otras zonas.  

“Aunque la hipersudoración compensatoria suele ser el efecto adverso más frecuente que observamos tras la cirugía, es bien tolerada por la mayoría de los pacientes y la calidad de vida y el porcentaje de resolución de los síntomas son mayores que con cualquier otro tipo de tratamiento”, concluye la Dra. Rodríguez. 

bombilla

Tratamiento farmacológico

La hiperhidrosis tiene un abordaje multidisciplinar que comprende diferentes tipos e intensidades de tratamientos. En casos más leves es posible recibir un tratamiento farmacológico de la mano del Departamento de Dermatología.  El tratamiento inicial de la sudoración excesiva es de uso tópico mediante fármacos cuyo mecanismo de actuación es la oclusión del conducto de las glándulas sudoríparas. Se deben aplicar por la noche y con la piel seca. Una segunda opción farmacológica en algunos tipos de hiperhidrosis son los tratamientos sistémicos: bromuro de propantelina, tranquilizantes y sedantes, y los antagonistas del calcio. La toxina botulínica o botox está Indicada para determinados casos de sudoración intensa en manos o axilas. La administración de este fármaco produce un bloqueo selectivo en la acción de la acetilcolina sobre las glándulas ecrinas, disminuyendo la producción de sudor. Primero se realiza un test para conocer qué áreas son las que más sudan y así actuar de manera más selectiva, evitando efectos secundarios sistémicos.

Texto:
María Domínguez
Fotografía:
Pilar Martín

Este artículo ha sido publicado por la Clínica Universidad de Navarra en la revista Noticias.cun.