Pacientes

“Detrás de cada ensayo hay mucha gente esforzándose para beneficiarnos de su trabajo y dedicación”

Manuel Casero

Mi nombre es Manuel Casero Gutiérrez y durante muchos años fui trabajador de la banca. Mi familia es mi pilar básico y mis aficiones pasaron por trabajos físicos de mantenimiento en la casa familiar, siendo muy activo en este sentido. Otra de las aficiones fue todo lo relacionado con los coches y las motos, actividad esta última de la que me alejé no por la edad, sino por un percance físico que me impidió hace ya bastante tiempo seguir con mi afición.

Antes del diagnóstico, ¿qué sabía sobre el cáncer de hígado?
No sabía más que el peligro que suponía tener el hígado graso, pero nunca constituyó una preocupación al no tener antecedentes del mismo en mi entorno.

¿Cómo afectó su enfermedad a su modo de vida? 
Afectó de una forma rotunda. No es que tuviera unos proyectos concretos, al coincidir la pandemia y mi estado de jubilación, pero el hecho de “no estar bien” condicionó cualquier actividad por cotidiana y simple que fuera. Asimismo, uno piensa inevitablemente en el futuro y acelera los procesos que están pendientes de realizar.

¿Qué fue lo que le empujó a participar en el ensayo?
En mi centro de referencia se desistió del tratamiento con Sorafenib por posibles complicaciones derivadas de trombo tumoral. En la Clínica se presentan tres posibilidades de tratamiento:

1. Tratamiento convencional.
2. Tratamiento con atezolizumab+bevazizumab en mi hospital de referencia.
3. Participar en ensayo clínico de inmunoterapia en primera línea (Nivolumab+Ipilimumab).

Dado que el primer tratamiento no se consideraba adecuado por el hospital público, solicité que se me aplicara el segundo tratamiento. Fue denegado por cuestiones burocráticas —aunque ya estaba aprobado en la Unión Europea, en la sanidad pública no se utilizaba todavía—; por lo que decido, con el impagable consejo del Dr. Argemí Ballbé, participar en el ensayo que tantas satisfacciones me ha dado.

Después de la primera sesión de inmunoterapia, el tamaño del tumor quedó minimizado notablemente. ¿Cómo vivió este primer avance tan repentino?
Con ilusión y precaución. No bajamos la guardia hasta que los indicadores no bajaron espectacularmente. Cada visita era una buena noticia.

¿Qué es lo que más valora de su historia de superación?
Lo que más valoro es la salud recuperada, volver a reiniciar la vida normal, salir, caminar, comer fuera, retomar, en definitiva, el control de mi vida. Eso no significa que deje de ser un enfermo crónico con otras patologías propias de la edad… Como todo el mundo que va cumpliendo años.

Manuel Casero junto a su mujer y al Dr. Argemí.

“No bajamos la guardia hasta que los indicadores bajaron espectacularmente, pero cada visita era una buena noticia”
Manuel Casero

¿Qué papel cree que cumplen los ensayos en casos como el suyo?
Fundamental en la investigación y curación de la enfermedad hepática. En mi caso fue fantástico y estoy muy agradecido de que se me haya dado a conocer esta posibilidad que normalmente desconoces. Personalmente creo que este tipo de medicina “vende poco”, es decir, se prodiga poco entre la gente y ésta debe saber que existen avances importantes, que hay mucha gente detrás esforzándose para que nosotros podamos beneficiarnos de su trabajo y dedicación.

¿Tiene algún plan de futuro que quiera compartir?
Aparte de colaborar en actividades que llevamos a cabo dentro del ámbito familiar, tengo el plan de cuidarme para no deshacer lo andado. Y en otro orden de cosas, colaborar haciéndome socio del Cima, el centro de investigación de la Clínica, para que sus avances beneficien a la sociedad como hasta ahora. 

Mi agradecimiento a todos lo que han intervenido en mi proceso: Dr. Argemí, Dr. Sangro, coordinadoras Blanca y Estíbaliz, todo el personal de la planta 7ª y 8ª (Hospital de Día).