Pacientes

“Cada día tengo que recordar que estoy sana”

Julia

Paciente de cáncer de mama

Julia (Madrid, 1975) recuerda la llamada del 27 de noviembre de 2022 desde la Clínica tras una revisión ginecológica anual. “Cuando acudes a estas revisiones, siempre vas con un poco de miedo. Y cuando no ocurre nada, respiras aliviada”, cuenta. Le comunicaron que era necesario realizar una biopsia, y “tras solo una semana, que sentí como una eternidad, el diagnóstico llegó: cáncer de mama”.

Recibir esta noticia es algo “abrumador”, pero desde el principio el equipo médico del Área de Patología Mamaria le ofreció una hoja de ruta. “Al enterarte de algo así, te sientes perdida, pero conocer bien todo el proceso, cuáles son los siguientes pasos y los posibles escenarios te ayuda a estar tranquila y a que todo sea más llevadero”, recuerda Julia. “En todo momento me sentí acompañada y segura sabiendo qué esperar”.

“Algo que recuerdo bien de ese día en que recibí la noticia fue el abrazo del Dr. Esgueva y de Ana, una de las enfermeras”, recuerda Julia. “Piensas que se te cae el mundo encima, pero al sentir ese trato tan cálido y humano sabes que no estás sola”.

Julia también destaca la dedicación y profesionalidad de los especialistas: “En procesos así, se valora mucho la rapidez en el diagnóstico y que te sean sinceros con lo que tienes, pero también el que te digan que van de tu mano para superar juntos el cáncer”.

El día de la operación fue el más feliz de este proceso para Julia: “Llegas a la operación llena de miedo y el equipo lo sabe. Una de las enfermeras me dio la mano durante todo el camino a quirófano para que sintiera que no estaba sola”. “En el momento que terminó la cirugía y me dijeron que tenía los ganglios limpios me sentí feliz. Ya no tenía el tumor dentro”, recuerda emocionada. Cada revisión es ahora un paso hacia adelante, una victoria personal: “Aunque queda todavía camino, sé que la parte más difícil ya la he pasado. Como me dijo el Dr. Mauricio Cambeiro al terminar la radioterapia, tengo que recordar que estoy sana”.

“A otras mujeres les diría que no dejen pasar ninguna revisión, aunque sientan miedo, pereza o encuentren cien excusas”. A aquellas que reciben un diagnóstico de cáncer de mama, les transmite tranquilidad y esperanza, asegurándoles que los tratamientos han mejorado mucho y que hay una vida plena después de la enfermedad.

La historia de Julia es un ejemplo de la importancia de la prevención para la detección temprana. Su travesía, marcada por la resiliencia y el respaldo de todo un equipo interdisciplinar, puede inspirar y dar esperanza a las que están atravesando una situación similar.