Se llama Paloma Espada y viste 69 años con una sonrisa pacífica y contagiosa. En 2006 le diagnosticaron un melanoma “con muy mal pronóstico de estadio IV”. Mira a la cámara serena: “Me considero una superviviente y estoy muy contenta por ello”.

Han pasado diecisiete años, muchas nubes y varios ensayos clínicos desde entonces. “Hoy, gracias a la ciencia y a la medicina, estoy aquí, viva, en mi tercer ensayo clínico”.

Hace diecisiete años empezó una relación muy íntima entre Paloma y la Clínica. Entonces no había tratamientos específicos para hacer frente a su melanoma. “Después de operarme, el Dr. Salvador Martín Algarra me puso un tratamiento que, sin ser del todo eficaz, alargó mi vida cinco años más”. Al principio, su reto era sobrevivir para conocer a su primer nieto. Ahora conoce y convive de cerca con los tres primeros de 6, 8 y 9 años. La meta volante va ampliando sus distancias.

Paloma es paciente de la Clínica desde hace 17 años.

Paloma sigue “completamente confiada a los ensayos clínicos”, y eso que se agarró al primero sin mucha fe y “porque no tenía otra salida”. Los dos primeros fueron “muy duros y con muchos efectos secundarios. Este tercero no tiene nada que ver. Puedo hacer una vida totalmente normal. Lo más positivo es que estos ensayos han logrado una respuesta completa. Radiológicamente, mi enfermedad ha desaparecido”. Mirada al infinito y arriba: “La verdad es que no me lo podía creer. Aquello era un milagro. Oír la expresión ‘ensayo clínico’ me da tranquilidad”. 

“Estoy muy agradecida a todos los profesionales de esta casa. En ellos tengo puesta toda mi esperanza y mi confianza”
“Hoy, gracias a la ciencia y a la medicina, estoy aquí, viva, en mi tercer ensayo clínico”
Paloma Espada

Paciente oncológica

Esperanzada y realista: “Esta enfermedad es una lucha constante. Yo la comparo con una montaña rusa, aunque lo cierto es que, con el tiempo, esas curvas se van allanando. Después de diecisiete años relativizas muchísimo todo. Aun así, es importante ser realistas, porque esto no es un camino de rosas. He tenido mis bajones, pero he seguido peleando gracias al apoyo constante de mi marido”.

A Paloma le detectaron el melanoma cuando tenía 51 años, y su expectativa eran las 60 velas. “Aquello ya me pareció mucho”. Pero mientras iban progresando los ensayos, ella fue ampliando la audacia de sus objetivos. Por el camino, “he aprendido muchas cosas, especialmente sobre mí misma. Me ha asombrado mi manera de afrontar la enfermedad con la ayuda de muchas personas, y eso que, al principio, tenía verdadero terror, por mis antecedentes familiares. A veces asusta un poco lo rápido que va la ciencia, que avanza a pasos agigantados, tanto en nuevos tratamientos, como en la evolución tecnológica. Yo lo he vivido en primera persona y doy fe de ello”.

Ensayos Clínicos: Calidad de vida por más años

Sus primeras consultas fueron en la sede de Pamplona. Desde hace once años, la sede de Madrid es “mi segunda casa. Cuando llego aquí me inundan la paz y la seguridad”. Aunque en su mirada elocuente ya hay un gracias en tres dimensiones, pero ella prefiere verbalizar ese agradecimiento: “Me encantaría citar a todos los médicos de esta Clínica, tanto a los oncólogos, como al resto de especialistas que participan en mi caso desde hace tantos años. No puedo olvidarme del equipo de Enfermería. Estoy muy agradecida a todos los profesionales de esta casa, incluso a la persona que está habitualmente en recepción, que se llama Clara, y que nos recibe cada mañana. Y al doctor Eduardo Castañón, mi oncólogo actual. Y a la doctora María Die Trill, mi psicooncólga. Y a mi enfermera, Carlota Malmierca. En ellos tengo puesta toda mi esperanza y mi confianza”. 

bombilla

La esperanza de las nuevas terapias

El Dr. Eduardo Castañón es especialista en Oncología Médica de la Clínica y responsable del Área de Ensayos Clínicos del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra. Entre sus pacientes, está Paloma, cuyo caso, destaca, “es muy interesante, porque refleja la evolución que ha tenido la atención al melanoma en estos últimos años con la llegada de las nuevas terapias”.

El Dr. Castañón cuenta que, en estos diecisiete años, Paloma ha ido recibiendo “diferentes tipos de tratamientos con inmunoterapias más dirigidas a mutaciones específicas que presentaba su tumor. En este tiempo, hemos ido probando distintas estrategias dentro de los ensayos clínicos en marcha, hasta que hemos llegado a uno que ha conseguido que desaparezca por completo su enfermedad. Aunque sigue recibiendo su tratamiento, en todas las pruebas que le hemos hecho hasta la fecha no hay evidencias de que la enfermedad haya reaparecido”.

El ensayo clínico en el que participa Paloma “consigue activar su sistema inmune a través de dos vías, de tal manera que sea capaz de detectar y atacar alguna célula tumoral, si es que queda alguna en su cuerpo. En este caso, las expectativas son muy altas, porque estamos ante una situación de respuesta completa. La opción de los ensayos clínicos son una alternativa que se puede seguir y evaluar también en otros pacientes. Para amplificar ese eco, estamos trabajando por generar una red profesional entre oncólogos de diferentes hospitales públicos y privados de todo el Sistema Nacional de Salud que haga más sencillo acceder a los ensayos clínicos, independientemente del lugar donde se viva”.

Texto:
Álvaro Sánchez León
Fotografía:
José Juan Rico

Este artículo ha sido publicado por la Clínica Universidad de Navarra en la revista Noticias.cun.