Mi padre es médico y mi madre enfermera; llevan toda la vida juntos y siempre han formado un gran equipo junto a sus hijos.  Ahora, como gestor 360 en la Clínica, me doy cuenta de la importancia y ventajas que tiene formar equipo; médicos, enfermeras y tantos otros profesionales que consiguen que esto funcione. 

Cuando el enfermo está en su casa y decide llamar para pedir cita, en ese momento, se convierte en nuestro paciente. La primera impresión, aunque telefónica, es muy importante, la “sonrisa telefónica” se llama: escuchar, comprender, solucionar, mostrarse atento y disponible para cualquier duda que pueda surgir.

Pronto la enfermera llamará al paciente para preparar la consulta que se producirá en unos días. Cómo se encuentra, qué medicación toma, qué le preocupa, todo será observado, valorado y anotado, preparado para el momento de la consulta con el especialista. 

En los últimos tiempos está disponible la auto-asistencia o, lo que es lo mismo, facilitar al paciente el acceso a la Clínica de forma telemática, vía smartphone. O si lo prefiere, dispone de personal cualificado para hacer el check in. El paciente se sentirá siempre arropado a su llegada a la Clínica. 

La sala de espera con los pacientes, el hilo musical, el silencio, el respeto, la confidencialidad. Una pantalla muestra nuestro “nick”, ya podemos pasar. Nos recibe la enfermera para guiarnos hasta la consulta, el médico nos espera. 

Saludos, miradas, gestos y palabras; el tacto, sensaciones, juicio clínico; aprecio, ternura, respeto y cariño; escucha y comprensión; en una única palabra: CONFIANZA. Sólo cuando se da la confianza plena, el paciente está dispuesto a seguir poniéndose en nuestras manos. 

Su confianza no es sólo para con el médico, sino que también lo hacen en la enfermera, las auxiliares y en tantos otros profesionales que hacen posible que la Clínica sea lo que somos: un hospital que toma como referencia al paciente en todo lo que hace. Desde la decoración de la sala de espera, hasta la inversión en la última tecnología para curar. Muchas de las cosas que son visibles en la Clínica son la consecuencia natural e “involuntaria” —si se me permite la expresión— de nuestra forma de entender y hacer medicina. 

El paciente espera de nosotros que le atendamos lo antes y mejor posible. Al médico le contará el motivo de la consulta y la misma preocupación trasladará a los servicios “administrativos”. ¿Cuánto me puede costar? ¿Cómo lo puedo pagar? Nuestro objetivo es ser para el paciente un gran equipo, cada uno en su papel. Y así debe ser. Reivindico —como paciente y gestor— esa unión que nos hace únicos, diferentes de los demás hospitales. Sólo así lograremos la satisfacción de los pacientes, colmaremos sus expectativas y haremos que vuelvan a pensar en la CUN, CONFIADOS de que les vamos a cuidar.