El liderazgo clínico enfermero se atribuye a las enfermeras a pie de cama, es decir, aquellos profesionales que, gracias a su experiencia y sus capacidades, impulsan al resto de sus compañeros para lograr los objetivos clínicos del equipo. En el caso de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), las situaciones exigen ciertas cualidades de parte de las enfermeras, ya que deben aplicar un cuidado específico enfocado a la atención de pacientes complejos. 

Sabiendo esto, seis enfermeras de UCI han llevado a cabo un estudio científico que analiza y propone una serie de puntos clave para favorecer el liderazgo clínico enfermero en UCI. Esta investigación ha formado parte de su Trabajo Final de Máster y ha sido publicado en la revista de impacto Q1 Intensive & Critical Care Nursing.

“Hemos examinado la literatura más relevante que existe sobre este tema para identificar los requisitos indispensables para ejercer el liderazgo enfermero, que garanticen el mejor cuidado de estos pacientes tan complejos”, expone Mónica Vázquez-Calatayud, directora del Área de Desarrollo Profesional e Investigación en Enfermería de la Clínica Universidad de Navarra y del trabajo desarrollado.

Las autoras del estudio, enfermeras de UCI de la Clínica, junto a la directora del trabajo.

Las competencias clave en UCI

Estos tipos de cuidados especializados exigen cierta capacidad de análisis de situaciones y recursos; así como un sentido de control, competencia y autonomía que permitan ofrecer una respuesta rápida y ágil al paciente. “Entre las competencias clave para ejercer este liderazgo clínico en UCI destaca la comunicación bidireccional y efectiva de los profesionales, tanto con compañeros, como con el paciente y su familia”, comenta Raquel García, enfermera de UCI de la Clínica Universidad de Navarra y una de las autoras del trabajo.

La influencia de las enfermeras a pie de cama aumenta cuando se ganan el respeto y la confianza de sus compañeros. De esta manera, se alcanza la resolución de problemas y conflictos éticos, especialmente situaciones críticas, en las que se requiere una toma de decisiones diligente y segura. Estos profesionales también pueden empoderar al resto de su equipo a través de su ejemplo y sus enseñanzas. Así favorecen su desarrollo intelectual y fomentan el sentimiento de pertenencia.

¿Qué se necesita para impulsar el liderazgo clínico de la Enfermería en UCI?

A. Enfermeras altamente formadas para responder a las necesidades cambiantes de los pacientes.

B. Un sistema educativo que permita desarrollar competencias avanzadas.

C. Oportunidades de aprendizaje permanente.

D. Suficientes enfermeras con las competencias necesarias para contribuir a la calidad del cuidado del paciente.

La urgencia de la formación especializada

No obstante, el estudio también revela que, a pesar de la importancia de que las enfermeras de intensivos sean líderes a pie de cama, la mayoría no posee la adecuada formación para ello. Como consecuencia, la carencia de habilidades comunicativas e inteligencia emocional acaba repercutiendo en el trabajo en equipo y, por ende, en el cuidado y seguridad del paciente.

España, al igual que otros países europeos, carece de un sistema obligatorio de formación de las enfermeras que van a ejercer en Cuidados Intensivos. “Las enfermeras de UCI nos enfrentamos a diario a situaciones que requieren una formación previa para poder alcanzar los niveles más altos de calidad y seguridad de la atención sanitaria”, explica Mónica Vázquez-Calatayud.

Para procurar esta formación específica, la Clínica Universidad de Navarra oferta dos masters de Formación Permanente en Cuidados Especializados de Enfermería. Uno, de 73 ECTS, con cinco itinerarios: en cardiología, cuidados intensivos, médico-quirúrgica, salud mental y onco-hematología. El otro, de 103 ECTS, en quirófano y anestesia. “Con estos programas procuramos cubrir uno de los requisitos fundamentales para impulsar el liderazgo clínico ofreciendo a las enfermeras formación más avanzada”, concluye Mónica Vázquez-Calatayud, directora académica de los masters. 

Texto:
Carmen Guerrero

Este artículo ha sido publicado por la Clínica Universidad de Navarra en la revista Noticias.cun.