La Clínica Universidad de Navarra incorpora las técnicas de detección de inmunidad celular frente a COVID-19, que son capaces de detectar la presencia de linfocitos memoria, ofreciendo una visión más completa del estado inmune del paciente o de la persona vacunada. 

Durante la infección por SARS CoV-2, nuestros linfocitos tratan de combatirlo mediante la producción de anticuerpos. La cantidad o título de anticuerpos va disminuyendo progresivamente con el paso del tiempo, hasta un momento en el que solo quedan linfocitos memoria. 

“Lo lógico es pensar que, si hay muchos anticuerpos, el momento de la infección o de la vacunación es más cercano”, explica el Dr. José Luis Del Pozo, director de los Servicios de Enfermedades Infecciosas y de Microbiología de la Clínica Universidad de Navarra. “Si medimos la cantidad de anticuerpos, como hacemos mediante las pruebas serológicas, observamos una correlación clara con la existencia de inmunidad celular, linfocitos T memoria. Sin embargo, esta correlación entre anticuerpos e inmunidad celular no es exacta ni igual en todas las personas. Por eso, lo que refleja realmente si un paciente ha generado inmunidad frente a COVID-19 es la presencia de inmunidad celular”, añade.

“En la población general, el 95% de las vacunas va a generar anticuerpos, pero hay un grupo de personas en el que esto puede no ser así. Por ejemplo, en pacientes trasplantados, inmunodeprimidos, oncológicos o, incluso diabéticos u obesos, puede haber un porcentaje que no generen anticuerpos”.
Dr. José Luis Del Pozo

Director de los Servicios de Enfermedades Infecciosas y de Microbiología

No todos los pacientes generan el mismo nivel de anticuerpos cuando sufren COVID-19. Por ejemplo, las personas asintomáticas o con pocos síntomas no generan tantos como un paciente que necesita un ingreso, por lo que también tardan menos en dejar de tenerlos. Incluso, se ha visto pacientes que, una vez pasada la infección, no tienen anticuerpos. 

Lo mismo ocurre con las vacunas. “En la población general, el 95% van a generar anticuerpos, pero hay un grupo de personas en los que esto puede no ser así. Por ejemplo, en pacientes trasplantados, inmunodeprimidos, oncológicos o, incluso diabéticos u obesos, puede haber un porcentaje que no generen anticuerpos”, apunta el Dr. Del Pozo.

En estos grupos sería especialmente útil realizar las pruebas de inmunidad celular para conocer su estado inmune y poder plantear medidas adicionales que les protejan frente a COVID-19.

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Cómo funcionan los test de inmunidad celular

Los test se realizan mediante un análisis de sangre, pero los requerimientos técnicos a la hora de analizarlos en el Laboratorio son los condicionantes para que no se empleen habitualmente a nivel asistencial, ya que no son técnicas automatizadas y los resultados tardan un tiempo en obtenerse. El Dr. Del Pozo recuerda que existe la posibilidad de resultados falsos positivos en anticuerpos —cuando el análisis serológico indica que la persona tiene anticuerpos, pero realmente no está protegida. Por ello, “el momento óptimo para hacerse un test de inmunidad celular sería al menos dos semanas después de la segunda dosis de la vacuna o en cualquier momento en personas no vacunadas que no saben si han pasado o no la infección y quieren asegurarse. Esta es la prueba que mejor refleja tu estado inmune frente a SARS CoV-2”.

Texto:
María Domínguez
Fotografía:
Manuel Castells

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Este artículo ha sido publicado por la Clínica Universidad de Navarra en la revista Noticias.cun.