Una práctica deportiva frecuente, dieta sana alejada del tabaco y una vida diaria en contacto con la naturaleza impedían imaginárselo. Alma Amor López, castellonense de 42 años y directora de Recursos Humanos en una importante empresa cerámica valenciana, había mantenido siempre un estilo de vida saludable. Por eso, el hecho de que le diagnosticaran un cáncer de pulmón en mayo de 2020 supuso para ella un mazazo imprevisible. Tras practicarle diferentes pruebas diagnósticas y biopsias del tejido tumoral, en su hospital de referencia le dijeron que, tardarían al menos mes y medio, en darle el resultado de las pruebas para saber a qué tipo de tumor se enfrentaban. “Pero yo no estaba dispuesta a esperar ese tiempo sin hacer nada”, recuerda. 

Alma contactó rápidamente con la Clínica Universidad de Navarra. “Al día siguiente estábamos en Pamplona. En una sola mañana me hicieron todas las pruebas diagnósticas necesarias y teníamos el plan de tratamiento”.“Inicialmente me hicieron una secuenciación masiva de 161 genes susceptibles de una alteración con implicación en el desarrollo de algunos tumores”. Pero en su análisis genético no aparecía ninguna mutación que, a 1 de junio de 2020, contase con un tratamiento eficaz frente a su tumor. En la Clínica le dieron la mejor quimioterapia que existía para su caso y consiguió frenar el cáncer durante unos meses. Después, llegó la radioterapia. Sin embargo, en una de las revisiones de seguimiento, le observaron un derrame pleural en el pulmón izquierdo. “El tumor había crecido y se había movido”, señala. 

Los especialistas cambiaron entonces el tratamiento  y comenzaron a administrarle otro fármaco que inicialmente resultó muy efectivo, reduciendo el tumor del pulmón. Pero, tras un par de meses, dejó de ser eficaz. “Cuando el Dr. Gil Bazo me dio la noticia lo vi triste, lo mismo que cuando me da buenas nuevas lo noto alegre y esperanzado”, describe. Las pruebas determinaron el avance de la enfermedad en el pulmón, y otro tumor en el ovario. “Me hicieron una cirugía para extirpar este segundo tumor y recibir en paralelo quimioterapia específica para el ovario”, explica. 

Pero el problema continuaba en el pulmón. Un día, a las 12 de la noche, el Dr. Gil Bazo, en una conversación con otros colegas, consiguió información acerca de los buenos resultados de un medicamento experimental indicado para una alteración genética implicada en algunos tumores sólidos. Contactó con el Laboratorio de la Clínica, el CIMA LAB Dianostics, y solicitó que buscasen a los pacientes oncológicos de la Clínica que presentasen dicha alteración. 

Fármaco experimental 

Resultó que había una sola persona con esa fusión genética. Era Alma: “Menos de una persona por millón tiene esa alteración y esa fui yo”, confiesa emocionada. “Fue un regalo caído del Cielo”. Comenzó así el tratamiento con Zenocutuzumab, un fármaco de la farmacéutica Merus, el 30 de diciembre de 2020. Los resultados no han podido ser mejores. Ha conseguido reducir el tumor en el pulmón en más de un 50% y frenar su extensión en una mama.

Además, Alma añade optimista que “esta medicación no tiene efectos secundarios tóxicos. Al día siguiente incluso, voy a trabajar a la empresa”. En esta última sesión de quimioterapia, Alma ha estado acompañada de su marido Jorge y de su hijo Iván de 9 años. “Queremos que normalice lo que le está sucediendo a mamá”. Él, reconoce Alma, “ha sido el principal motor de mi fortaleza y el protagonista de mi ansia por vencer a la enfermedad”.

“Venir aquí —afirma— ha sido una bendición. Tengo una solución muy efectiva para mi enfermedad gracias a la Clínica, a la secuenciación que hacen de un panel de genes tan amplio y al Dr. Gil Bazo, a su persistencia para dar con una solución para mí. Todo el personal es ya parte de mi familia”.

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Ensayo clínico con Zenocutuzumab en la Clínica

La alteración en el gen NRG1 que tiene Alma se presenta en menos del 1% de los tumores de pulmón, especialmente en aquellos de tipo adenocarcinoma. Los pacientes que la presentan no suelen responder a los tratamientos convencionales. Para estos casos, la Clínica participa en un ensayo clínico promovido por la farmacéutica Merus N.V., que probará la seguridad y eficacia del fármaco experimental Zenocutuzumab. Para identificar la presencia de esta alteración en los pacientes se realiza una secuenciación masiva de genes, un procedimiento que se efectúa de rutina en muy pocos centros hospitalarios españoles. De hecho, la Clínica es uno de los que secuencia un mayor número de genes de forma rutinaria en pacientes con cáncer, hasta 500, gracias a CIMA LAB Diagnostics, el laboratorio de diagnóstico genético de la Clínica.

Texto:
Mónica Ruiz de la Cuesta
Fotografía:
Manuel Castells

Conoce el ensayo clínico en cun.es

Este artículo ha sido publicado por la Clínica Universidad de Navarra en la revista Noticias.cun.